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Cómo no hacer nada Cómo no hacer nada
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Cómo no hacer nada

Desde que nos despertamos, todas las personas nos ponemos en camino hacia hacer algo. Tanto que la propia idea de no hacer nada es repudiada socialmente. Sin embargo, es un deseo general. ¿Por qué, si deseamos no querer hacer nada, aún nos vemos obligados a hacer algo?

Es muy curioso cómo la mayoría de personas que respiran pueden convivir con esta contradicción: deseamos vivir sin obligaciones de hacer nada que no queramos, pero aun así casi que automáticamente nos vemos forzados de una u otra manera a hacer algo.

Como que siempre tenemos una idea en nuestra mente que nos empuja siempre a realizar un cierto oficio y, por mucho que queramos, es muy común nunca poder hacer nada al respecto. Volvemos a la realidad de tener que volver a hacer algo.

Las razones por las que nos vemos arrastrados a hacer siempre algo pueden ser muy diversas y comunes. Hay que estudiar, trabajar, ayudar y usar nuestro tiempo de vida en algo útil. Como si fuéramos personas condenadas a pagar una deuda eterna que no puede parar de ninguna forma.

¿Por qué siempre tenemos que hacer algo? ¿Por qué no simplemente podemos parar? ¿Qué nos causa la intención de tener que siempre seguir?

Todos tenemos esa fuerza que nos impulsa a ir hacia ciertos objetivos, ya sea porque queremos más dinero, porque queremos una casa más grande, porque queremos la mejor pareja posible o porque queremos algún día en nuestra vejez quizá poder descansar. Aunque probablemente la única forma verdadera de descansar a pesar de todo sea la muerte.

Es como si muchas personas no estuviesen conscientes de que lo que los mueve siempre es un deseo de obtener un premio que los distrae de la idea de que siempre querrán cosas. Cada vez que consigan esa cosa, querrán otra. Quizá hasta que se aburran o quizá hasta que aprendan a no desear.

Hasta que no seamos capaces de controlar la fuente de ideas que nos motiva a desear las cosas que creemos que queremos, estaremos condenados a siempre hacer algo. Una vez controlada o detenida dicha fuente de ideas, podríamos conscientemente decidir no hacer nada según qué caso.

Esto es tan simple o tan obvio, pero tan popularmente ignorado, que la vida de muchas personas se vuelve una constante caminata en donde todos los que ignoran esta verdad están distraídos avanzando constantemente hacia el día de su muerte.

Jesús Bossa

Escrito por

Jesús Bossa

Arquitecto de software, intentando crear cosas geniales.