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Cómo obtener un milagro Cómo obtener un milagro
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Cómo obtener un milagro

Algo que es muy fácil de encontrar es a una persona que quisiera cambiar inmediatamente su suerte. Pasar de ser una persona pobre a una persona con mucho dinero, pasar de ser una persona triste a feliz. Tanto que muchos de estos deseos se ven tan inalcanzables para algunos a veces que el solo hecho de creer que podemos obtenerlos sería considerado un milagro.

Sin embargo, cosas inesperadas pasan todos los días, pueden ocurrir terremotos, nos encontramos billetes en la calle, una conversación inesperada nos cambia completamente el ánimo. Cosas que, si nos toman por sorpresa, nos pueden cambiar la vida para bien o para mal.

Ese cambio puede ser brusco, ese cambio puede ser importante y, sobre todo, puede ser la oportunidad perfecta para cambiar nuestra vida. Porque tanto los cambios buenos como los malos tienen ese propósito oculto, de hacernos ver si podemos evolucionar o seguimos repitiendo el ciclo.

Los conceptos de lo que  es lo bueno y lo malo tienden a ser polarizados. Deseamos solo lo bueno, reprochamos todo lo malo. Como si lo malo fuera una entidad ruin que solo trajera cosas negativas. Así que nos adueñamos de solo lo bueno y así ignoramos las enseñanzas útiles que también pueden obtenerse de lo malo.

De esa manera solo crecemos en una dirección, solo vemos una parte de la dualidad de la naturaleza, ignoramos una parte del equilibrio de todas las cosas que podemos reconocer al sentir la energía de las cosas. Solo nos llevábamos del yin e ignoramos el yang.

Al solo reconocer lo bueno, perdemos de vista el mal, y mientras el mal es ignorado, crece. Se vuelve una sombra cada vez más grande cada vez que es rechazada y se vuelve más temible cuando es ignorada. Hasta que un día se vuelve una energía tan peligrosa que es capaz de hacernos mucho daño.

Esta fuerza nunca se va. Se queda dentro de nosotros, se queda dentro de nuestras familias, dentro de nuestro trabajo y también dentro de la sociedad. Lo cual nos hace seres incompletos, incapaces de ver toda la gama de colores que tienen todas las situaciones, tanto buenas como malas.

Esa ceguera corre el riesgo de volverse permanente. Ignorarla por mucho tiempo se puede volver un poderoso enemigo, dado que nos hace incapaces de integrar todo el espectro de nuestra energía. Somos personas buenas, pero incapaces de poner límites. Somos personas amables, pero incapaces de actuar con justicia en situaciones difíciles. Somos capaces de manejar la luz, pero incapaces de movernos en la oscuridad.

La gente tiende a evitar su oscuridad, su sombra y las cosas que les dan miedo. Siendo cosas que hacen parte fundamental de la naturaleza. Nos hacen seres más completos y capaces de darnos energías en las situaciones más complejas.

Ser capaces de reconocer que somos capaces de maldad, de que somos capaces de hacer daño, nos hace menos ingenuos frente a las personas que no se limitan bajo esa condición moral, nos hace menos capaces de derrumbarnos en frente de una crisis.

La sombra hace parte de nosotros, lo queramos o no. Hace parte de nuestro inconsciente personal y nuestro inconsciente colectivo. Nos hace personas integrales y poderosas.

Es un cambio simple, aceptar lo bueno y lo malo, aunque difícil en la práctica. La integración o el reconocimiento de nuestra propia energía negativa puede ser algo que llene de miedo hasta a la persona que se presenta como la más valiente.

Sin embargo, aquella persona que no se deja intimidar por el miedo, aquella persona que no se deja limitar por la maldad, aquella persona que no le tiene miedo a la oscuridad se vuelve capaz de hacer cosas imposibles, cosas difíciles, cosas que no hace la mayoría de las personas. Puede sacar hasta de la situación más terrible lo bueno a pesar de todo lo malo, y eso, es un milagro.

Jesús Bossa

Escrito por

Jesús Bossa

Arquitecto de software, intentando crear cosas geniales.